Aquí y Allá
Que no se hable más se ha dicho, que si la meta no es compartida ¿Para qué el esfuerzo? Si es en vano y el tiempo arde sentimientos, pues mejor pensar en seguir formando el camino hacia el futuro que no hacer cien curvas de caracol que más llevan atrás que adelante, y a lo que viene si cegado se le afronta peor que sin el antifaz del corazón; más uno mismo y más cabeza fría.
Habría que agradecer la ayuda de la negación porque mejor cuando antes se erradique la punza y no mirar tan de malas lo soportado que más bien que mal hará a la larga siendo malos tiempos contables entre alegrías de lo que por llegar está.
A lo mordaz
Que hastío más destroza momentos, que humillación bochornosa y pública en soledad, que burla disparada sin maldad que mancha de sangre mis adentros.
La realidad se aparece en forma de lanza y me culmina en escasos segundos, uno tras otro, cada siguiente más interminable y sufrido, y aún soy tachado por molestarme de ello que como bofetón concluye un asalto del que no conocía existencia.
Dolido me postro, tratando de sanar mi conciencia con destellos de inspiración que fluyen por mi sangre desvirgada de luz que asoma mi herida. Y no me duele si digo que me sirve para lo que está por llegar, pues me hará más fuerte y me las vendré venir. Empero por contra, lo de siempre es no usar la experiencia como escudo, y por tanto dejarme caer en el error de la desdicha. Que desfachatez la mía, que me doy sabiendo que el postre no es dulce sino pescado con espinas.
Así la veo
De ilusiones vive, aunque la realidad la acoja en sus congojas clases de las que buena alumna la hacen llamar, así es, tan fuerte por fuera que se desquebraja sin notarlo por dentro, y brega por parecer segura de si misma mientras sufre las injurias de lo lindante que no acondiciona como pretendía su pensar. En sus apuntes promete ser acertada sin errar con demasía y yo buena fe doy de ello, mas no ve de buen agrado que la dictaminen sin motivo y razón, imaginen pues sin ella. Cabrá pensar que de gracias no gozará su réplica tras desterrar lo que esconde el alegato. Empero no es para preocuparse, porque no hay diva más sagaz que yo haya gustado saber ni me conmueva con tanto brío lo más profundo de mi ser.
Mis sueños saben a pasado que como el presente desean un mismo futuro
El reencuentro es extraño, conlleva ilusión y está lleno de incógnitas. Todo sabe a vivido y se teme errar en lo errado, o saltarse alguna parte necesaria para el buen trascurso. No sé por qué vuelve, ni con fin de qué, pero tampoco me preocupa tanto, porque sé que ha vuelto, y es lo que importa.
Ya no tengo el miedo a la derrota de antes, me encuentro más despreocupado, aunque aún así, sigo estando inseguro y deseo que vaya saliendo con el tiempo, pese a lo precipitado que siempre he sido. La ansiedad me puede y por ello me desahogo en letras como esta que acaban en un olvido de horas y por momentos crece de manera exponencial en diferencia.